¿Cuál es tu estilo de apego?

Según la teoría del apego (Bowlby, Ainsworth), cada adulto tiene un patrón estable de comportamiento en las relaciones cercanas. Entender tu tipo es la clave para resolver conflictos, reducir la ansiedad y construir un vínculo realmente profundo y seguro.

Mapa de los 4 estilos de apego

El estilo se define por los niveles de ansiedad y evitación

ECR-R x ECR-R

Matriz de compatibilidad

Tu estilo de apego no es una sentencia, sino un punto de partida. Descubre qué combinaciones de tipos crean un vínculo fiable y cuáles llevan a una montaña rusa emocional.

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Mitos y realidad

Lo que dice realmente la ciencia actual del apego

Mito

Mi estilo de apego se fija en la infancia y nunca podré cambiarlo.

Realidad

Tu tipo es una plantilla de trabajo, no un diagnóstico. Cerca del 30% de las personas lo cambian a lo largo de la vida mediante terapia o relaciones seguras y duraderas (apego seguro adquirido).

Mito

Tener un apego seguro significa ser perfecto y no enfadarse nunca en la relación.

Realidad

Las personas seguras también discuten y sufren estrés. Su diferencia está en que hablan abiertamente de los problemas y no temen la vulnerabilidad, no en la ausencia de conflictos.

Mito

Si mi pareja y yo tenemos estilos de apego distintos (y difíciles), deberíamos romper.

Realidad

Cualquier combinación puede funcionar si ambos reconocen sus disparadores y están dispuestos a trabajar para darse la sensación de seguridad que cada uno necesita.

¿No sabes cuál es el tuyo?

Haz el test ECR-R de 8 minutos

Basado en la práctica clínica y en la teoría fundamental del apego (J. Bowlby, M. Ainsworth). La metodología se apoya en la escala ECR-R (Fraley, Waller, Brennan, 2000), utilizada en más de 1000 publicaciones científicas.

Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss · Ainsworth (1978) · Fraley, Waller, Brennan (2000)

PrismaTest

Contenido preparado por el equipo de PrismaTest a partir de la teoría del apego de Bowlby y Ainsworth y de la metodología ECR-R de Fraley, Waller y Brennan (2000). Todas las recomendaciones se basan en investigación clínica contemporánea (Mikulincer & Shaver, 2007) y en más de 1000 estudios publicados sobre apego adulto.